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lunes, 20 de febrero de 2012

¿Cabrón, inútil o político?


Los hay quienes cambian la corbata por un pañuelo con la misma rapidez con la que otros pierden sus trabajos.
Pero el asunto no es tan simple de abordar y a continuación intentaremos aclarar porqué:

Tras muchos años resolviendo problemas, ecuaciones y realizando todo tipo de investigaciones de un modo rigurosamente metódico, los profesionales de SICM (sociedad internacional de científicos marginales) nos afirman con total rotundidad que algunos individuos que contamos como "personas", en realidad no lo son en absoluto.

Revisando los informes publicados por dicha sociedad, hemos podido descubrir que entre nosotros existe una especie animal que, en constante mutación, lleva siglos perfeccionando ese aspecto físico tan característico del género humano.

El científico congoleño, Vladimir Swënberghorner, nos apunta esta posibilidad sobre el aspecto original de los animales estudiados (una cría en el nido materno).

Tan singular especie, y me remito de nuevo a los informes científicos, tiene una extraordinaria capacidad para adquirir cualquiera de las tres "actitudes" que conforman el titular de esta increíble noticia que hoy presentamos.

  Algunos de estos animales pueden llegar a ser unos auténticos "cabrones", aunque su re-conocimiento es cada vez mayor por parte de los profesionales de nuestra cuidadosa industria agrícola-ganadera, algo que impide que se dispare la alarma social por todo el mundo.

  También están los clasificados como "inútiles". Ante ellos, la comunidad científica recomienda afrontar el tema con paciencia. La lentitud y poca agresividad en sus movimientos pueden llevarnos hacia un diagnóstico erróneo.

 En tercer lugar y una vez leídas las primeras 7.853 páginas del estudio, el trabajo nos advierte sobre la presencia del "político", que en sí reencarna las dos actitudes anteriores. No es de extrañar, si leemos con atención los 54 capítulos que sobre él han dedicado, que de este modo nos encontremos ante un animal con un alto índice de peligrosidad. No en vano, tiene habilidades verdaderamente portentosas para atacar, desaparecer o camuflarse, adquiriendo estrategias y formas de lo más dispares según la circunstancia en la que se encuentre.


Según los experimentos "psico-cromosomáticos" realizados, se estima que la cantidad de alimentos que necesitan diariamente para sobrevivir es potencialmente elevada.
El doctor danés experto en este campo, Segismundo Trujillo y Vaginal, mantiene que este insaciable depredador siente mayor gusto por las carnes que han sido expuestas continuadamente a las inclemencias del tiempo: mendigos, obreros sobre andamios de madera, discapacitados en silla de ruedas, maestros de la escuela pública que transitan con temarios obsoletos... (por citar algunos ejemplos). Así es como consigue la regeneración necesaria para que su especie siga siendo la dominante sobre el resto del reino animal.

En tiempos de escasez de alimentos se encuentran muy vulnerables (foto recogida por Thomas Plikking en plena estepa rusa, mayo de 2011).

Estos trabajos se encuentran disponibles para todo tipo de consultas en la sede que la "Fundación Camps y Gurtel Professional" mantiene en la ciudad de Bogotá, Colombia.

No está de más informar por nuestra parte de otra nueva advertencia que los miembros de SICM han realizado en los medios de comunicación especializados. Se trata de la posibilidad cercana que les lleva a creer que entre nosotros pueda habitar otra sub-especie que haya ido creciendo de un modo independiente tras diversas mutaciones. En este caso han creído oportuna y de forma unánime su denominación como "can flautis-politikutuak".

Con esta incógnita y a la espera de nuevos datos, nos despedimos de todos vosotros, dejándoos en compañía del siguiente vídeo, elaborado este atendiendo las hipótesis que barajan los especialistas en dicho campo científico:

2 comentarios:

  1. Olé tus cojones. Esto es mucho mejor que la tv.
    No te callas ni debajo del agua, ji ji.
    L.

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  2. Querido compañero, no sé muy bien de qué me hablas.

    Lo único que he hecho ha sido transmitir este descubrimiento de la ciencia para todos vosotros.

    Por otro lado, tengo que matizar que cuando "me encuentro debajo del agua", suelo tener por costumbre no abrir la boca y aun menos hablar. La experiencia me ha dicho que puede ser perjudicial para la salud (peor si cabe que el consumo periódico de tabaco).

    Y como siempre, gracias por animarte a escribir unas palabras y de ese modo hacer que me sienta algo más acompañado (son todos unos "rajaos"...je je je).

    Un abrazo, amigo.
    .

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