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martes, 25 de junio de 2013

POESÍA AUTOMÁTICA



La revolución del estado
permite albergar algunas esperanzas
sobre el destino de las fiestas patronales
establecidas para la desintoxicación mental
y el caos de las cañas de cerveza.

El cuerpo revolucionario,
el colectivo de patriotas cobardes,
subidos a las espadas por drogas orientales
vigilan, indican,
la dirección del viento entre los olmos,
la desangelada manera de arrodillarse
ante tanto poder y corazas aceitosas,
caras gomosas después de un esfuerzo.

Saltemos a la lancha y
mantengamos el volumen del cassette a tope.
Mañana ningún trabajo va a secuestrar
nuestras brillantes ideas sobre el mundo.
Tortuosas y rápidas respuestas al deseo corporal,
informaciones políticas que nos empujan
a tanques de cubalibres que son un valium
entre tanto desconcierto.

José Mari Mur, “Chichola”
(“Interminable el desengaño”, 1992)

2 comentarios:

  1. Este Chichola no cree en nada. Es su manual de supervivenciap

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    Respuestas
    1. En algo debe creer, digo yo...
      aunque quizás sea (in)cierto.
      SALUD!!
      .

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