Datos personales

jueves, 29 de noviembre de 2012

Can vei la lauzeta mover/Cuando veo a la alondra mover (Bernart de Ventadorn)


Este poema, compuesto por Bernart de Ventadorn en el s.XII, siempre me ha sobrecogido, encontrando en él una delicadeza extraordinaria, una belleza digna de ser mostrada.
Pero antes de iniciar la escucha y lectura de esta preciosa canción, me gustaría hablaros un poquito sobre su autor, el contexto en el que vivió... 
y ese periodo de la historia. 


            Bernart de Ventadorn 

Bernart de Ventadorn (1130/1145 – 1190/1200), también conocido como Bernart de Ventadour, fue un popular trovador, compositor y poeta provenzal.
Según el también trovador Uc de Santo (1217?-1253?), Bernart fue posiblemente hijo de un panadero del castillo de Ventadour (Ventadorn) en Corrèze, en el Lemosín francés. Otra fuente, un poema satírico escrito por un contemporáneo suyo, Peire d’Alvernha, indica que era hijo de un criado, soldado o panadero del lugar.


             Peire d’Alvernha 

Tras el estudio de varios de sus poemas de juventud, “Lo temps vai e ven e vire”… por ejemplo, se cree que aprendió el arte de cantar y de escribir de su protector, el vizconde Eble III de Ventadorn. Además, sus primeros poemas, van dirigidos a la esposa de este, Margarita de Turenne, de la que Bernart se enamoró profundamente. 

A estas alturas, no hace falta ser ningún "lince" para deducir que este hecho fue el que le forzó abandonar Ventadour.
Desde entonces recorrería distintos lugares, viajando hasta Montluçon o Toulouse, ciudad donde residió durante unos años. 
Después de largas andanzas, decidió buscar retiro en Dordogne, donde entró al monasterio cisterciense de Dalon, muriendo allí, probablemente. 

Bernart de Ventadorn, en un códice manuscrito de la época.

Bernart es único entre los compositores seculares del siglo XII por la cantidad de su música que ha sobrevivido: de sus 45 poemas, 18 mantienen su música intacta, una circunstancia inusual para un trovador (sobreviviendo a la cruzada albigense, que dispersó a los trovadores y destruyó muchas de sus fuentes). Según lo expertos, su obra está datada entre 1147 y 1180, y se encuentra escrita en “provenzal” (Bernart es acreditado a menudo por ser la influencia más importante en el desarrollo de la tradición de los troveros en el norte de Francia).
La mayoría de sus poemas son amorosos y se diferencia de otros autores de la época por la forma tan personal de mostrar sus sentimientos. 

Cancionero provenzal del los siglos XIII-XIV, 
también llamado Cancionero d'Urfé.
Bibliothèque Nationale de France, Département des manuscrits, 
Français (22543)


La versión elegida para esta ocasión, se encuentra en el primer trabajo discográfico del ya desaparecido grupo “Els Trobadors”, formación encabezada por el multi-instrumentista Alfons Encinas y la cantante Maria Dolors Laffitte (conocida para muchos por ser una de las voces más significativas de la llamada “Nova cançó catalana” de antaño). 

Maria Dolors Laffitte con un "tambor de cuerdas" entre sus brazos.

Curiosamente, este trabajo publicado en 1991, fue el primero que compré en CD, un “nuevo” formato que en aquella época emergía con fuerza (cuando yo, ni tan siquiera tenía un reproductor para escucharlo). Sin embargo, este disco, algunos lo saben bien, siempre ha viajado conmigo. 


Ahora, después de la explicación (necesaria o no), os dejo con esta auténtica maravilla:

      "Can vei la lauzeta mover"

Can vei la lauzeta mover
de joi sas alas contra. l rai
que s’oblid’ e.s laissa chazer
per la doussor c’al cor li vai,
ai! Tan grans envela m’en ve
de cui qu’eu veya jauzion,
meravilhas ai, car desse
lo cor de de dezirer no.m fon.

Ai, las! Tan cuidava saber
d’amor, e tan petit en sai!
car eu d’amar no.m posc tener
celeis don ja pro non aurai.
Tout m’a mo cor, e tout m’a me,
e se mezei’s e tot lo mon;
e can se.m Tolú, no.m laissez re
mas desirer e cor volon.

Anc non agui de me poder
ni no fui meus de l’or’ en sai
que.m laissez en sos olhs vezer
en un miralh que mout me plai.
Miralhs, pus me mirei en te,
mán mort li sospir de preon,
c’aissi.m perdei com perdet se
lo bels Narcisos en la fon.

     

 "Cuando veo a la alondra mover"


Cuando veo a la alondra mover
de alegría sus alas contra el rayo de sol,
y se desvanece y se deja caer
por la dulzura que le llega al corazón,
¡ay!, me entra una envidia tan grande
de cualquiera que vea gozoso,
que me maravillo de que al momento
el corazón no se funda de deseo.

¡Ay de mi!, creía saber mucho
de amor,
¡y sé tan poco!,
pues no me puedo abstener de amar
a aquella de quien nunca obtendré
ventaja.
Me ha robado el corazón, me ha
robado a mí,
y a sí misma y a todo el mundo;
y cuando me privó de ella no me dejó
nada más que deseo y corazón
anheloso.

Nunca más tuve poder sobre mí,
ni fui mío desde aquel momento
en que me dejó mirar en sus ojos,
en un espejo que me place mucho.
Espejo: desde que me miré en tí,
se me han muerto los suspiros de lo
profundo,
porque me perdí de la misma manera
que se perdió el hermoso Narciso en la
fuente.

   (Bernart de Ventadorn, s.XII)   

4 comentarios:

  1. Qué bonita entrada!
    Besoossss a los dosss!
    Laura.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me siento tan bien cuando escribo sobre estas cosas, que no tengo palabras. Si además hay personas que se conmueven con ello, como tú, qué más puedo pedir!!
      Gracias Lauri, tus besos suenan de maravilla sobre nuestras mejillas.

      Con mucho cariño, un sincero abrazo para las tres!!
      .

      Eliminar
  2. Precioso poema y maravillosa historia que nos cuentas, imprescindible. Gracias amigo por darnos estas lecciones de cultura musical, verdaderamente emocionantes. Mientras te leo y luego te escribo escucho el vídeo, una joya y un lujo, una inmensidad.

    Muchos besos amigo, os mando abrazos apretados.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me parece un poema infinito, bello, "inmenso"... (como tú dices, querida Inma).
      Es posible que haya gente que piense que me extiendo demasiado, sobre todo con algunos temas. Puede que sea así, no sé, aunque siempre he preferido conocer el contexto de aquello que me atrae, sumergirme, antes que quedarme en la superficie de la orilla. Creo que es, como también has señalado tú, imprescindible.

      Me alegra que lo hayas saboreado con ternura, ya que te imagino capaz de capturar su esencia, una gran virtud que dice mucho de tí.

      Besos a montones!!!
      .

      Eliminar