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miércoles, 18 de abril de 2012

Selva de Irati

Uno de los lugares que más a gusto he visitado a lo largo de mi vida ha sido este, la Selva de Irati. El segundo hayedo-abetal más extenso y mejor conservado de Europa.
Se encuentra al norte de los valles de Aezkoa y Salazar, en el pirineo oriental navarro.


Caminar por Irati te transporta, te hace olvidar las miserias de la vida invitándote a viajar con la imaginación. Esta selva increíble ya se encarga de todo, no hace falta mucho esfuerzo para saborear en cada rincón el aroma que sobrevuela perfumando tus pasos con belleza.

Desde niño, mis padres tuvieron a bien llevarme hacia las raíces frondosas de este inmenso bosque, refrescando el paseo veraniego en las aguas del rio que le da nombre.


Desde aquellos años de memoria en blanco y negro ya ha llovido suficiente, esperando que siga haciéndolo periódicamente amamantando sus hojas, sus troncos, la mismísima tierra.
El ciclo natural viste el paisaje, siendo Otoño "la puesta de largo" de dicha maravilla. Es verdad que las estaciones y el ciclo del año han cambiado, que ya no son lo que eran, pero siguen existiendo unos cuantos días donde el colorido estalla con brillo y fuerza.


No se requiere licencia de "montañero" para pasear por sus caminos y sendas. Tampoco es difícil alternar con algún viajero, pues es habitual entre las gentes que viven en aquellas tierras y los que la visitan, adentrarse hacia el fondo, unos más y otros menos, sin estar nadie obligado a nada.


Hasta allí se puede llegar desde distintos puntos. Uno de los más transitados se encuentra a las afueras de la población de Ochagavía (Otsagi), lugar empedrado y de flores en los balcones.
El colorido también se cultiva en la calle y en algunas de sus tradiciones, destacando la festividad que se respira todos los años durante la jornada del 8 de septiembre (romería que se emprende hasta la ermita que dedican a la "Virgen de Muskilda").
Durante todo ese día podremos disfrutar de uno de los "bailes rituales" más bonitos que haya visto en la vida (y ya llevo visitados unos cuantos).
Es cierto que la avalancha turística se dispara en esas fechas, pero creo que vale la pena hacer el esfuerzo.


Qué más puedo decir de aquellos valles, de los pueblos que los habitan y la naturaleza que los arropa... Nunca he logrado ser totalmente objetivo, y en este caso mucho menos, pues "la cabra siempre tira al monte".
Para los que después de haber leído esto se hayan quedado con las ganas, en la margen derecha de esta página encontrarán un enlace virtual que les acercará al mundo de Irati.

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