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viernes, 28 de marzo de 2014

VACAS


No es difícil encontrarlas si recorremos los valles del norte de la península ibérica, aunque no sean los únicos lugares donde se hallan. Existen varias razas de ellas, sin embargo, para los ajenos a la materia como yo, se reducen a dos prácticamente: ‘las de leche’ y ‘las de carne’.




Observándolas tranquilamente, al aire libre, sintiendo el viento fresco correteando por mi cabeza y mi cuerpo, me viene a la memoria la película que dirigiera Julio Medem en los primeros 90’.


Manifiesto mi entusiasmo por la obra de este cineasta vasco, no obstante, “Vacas” me embrujó de tal forma, que ninguna otra película de su filmografía ha podido reemplazarla.


En ella Medem introduce un planteamiento cíclico para narrarnos las relaciones de rivalidad y pasión entre las familias de dos caseríos vascos, los Irigibel y los Mendiluze, a lo largo de tres generaciones. El escenario es un pequeño valle guipuzcoano en el que la proximidad de los dos caseríos, apenas separados por una pendiente y un bosque, hace posible el estallido de la violencia y de la locura ante la mirada vacía de las vacas. 




El arco dramático abarca los sesenta años que separan una trinchera de la Segunda Guerra Carlista, en 1875, del comienzo de la Guerra Civil Española en el verano de 1936. 'Vacas' está compuesta de cuatro épocas o cuentos con estructuras independientes pero que tienen continuidad entre sí: 'El aizkolari cobarde' en 1875, 'Las hachas' en 1905, 'El agujero encendido' en 1915, y 'Guerra en el bosque' en 1936. Durante este tiempo se suceden tres generaciones de vacas -la Txargorri, la Pupille y la Blanca- y de hombres, en las que los rostros se repiten de padres a hijos, ya que los mismos actores aparecen en diferentes generaciones.  
Una película impresionante difícil de olvidar... 

"VACAS" (Dir. Julio Medem, 1992)

 

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